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Publireportaje del Proveedor

Ciruela, jugoso fruto benéfico para la salud
La ciruela es la fruta del ciruelo, nombre común de varias especies arbóreas pertenecientes al subgénero Prunus. La ciruela es una drupa, es decir, un fruto carnoso con una única semilla rodeada de un endocarpo (un tipo madera suave) leñoso. Tanto la ciruela como su árbol son los símbolos del horto de frutales de China.
Existen ciruelas de muchas variedades de color y tamaños. Unas tienen la pulpa más firme que otras. La pulpa es la carne que tiene el fruto y es la parte comestible de ella. Son frutos que se pueden consumir en forma fresca o en forma deshidratada (en forma de una ciruela pasa).
Necesita de un clima templado, pero resiste perfectamente al frío. Existen variedades Europeas, japonesas y americanas. Los países productores de ciruela son: China, E.U.A, Yugoslavia, España, Francia, Italia y Alemania, entre otros.
En función del color de su piel, las ciruelas pueden clasificarse en amarillas, rojas, negras y verdes.
Las amarillas son frutas de sabor ácido y abundante jugo. Las rojas son jugosas y con un sabor más dulce que las amarillas. Las negras tienen la piel azulada o negruzca y son las más adecuadas para cocer. Las de piel verde se denominan Claudia y se caracterizan por su dulzor. Entre las variedades más conocidas se encuentran:
Golden Japan: De piel amarilla clara pajizo, brillante, gruesa, resistente y de pulpa muy jugosa y extremadamente dulce. Suele aparecer en el mercado español a partir de la segunda quincena del mes de junio.
Santa Rosa: originaria de la ciruela silvestre asiática, son frutos de tamaño grande, redondeado y acorazonado. Su piel es de un color rojo intenso y su carne, amarillo ámbar, muy jugosa, dulce y perfumada. Su recolección se realiza a mediados de julio, aunque es una variedad en claro retroceso en el mercado de nuestro país debido a que es muy delicada y se estropea con facilidad.
Claudia Reina Verde: se distingue de todas las demás por ser la variedad más dulce y exquisita. El color de su piel es verde oscuro y la pulpa verde pálido muy jugosa y refrescante. Es excelente como fruta de mesa o para la elaboración de compotas, conservas y mermeladas. Su recolección se realiza en julio y agosto.
Reina Claudia de Oullins: denominada así en Francia en honor a la esposa de Francisco I, es un fruto verde claro y dorado, de carne pálida y muy jugosa. Es una de las variedades más extendidas que se cultiva sobre todo en Zaragoza.
Arandana: son frutos de tamaño medio y color de piel granate oscuro, y la pulpa, aunque es carnosa, no destaca por su dulzor. Es tardía en cuanto a su aparición en el mercado.
Laetitia y Larry Ann: son ciruelas moradas, muy grandes (55 milímetros), consistentes, turgentes en cuanto a su textura, que casi permite degustarlas con cuchillo y tenedor. Se suelen importar de otros países y ocupan un espacio en el tiempo que no hay producción nacional.
Metley: estas ciruelas se conocen comercialmente con el nombre de ciruela "fresa" por su piel de color morado, su pulpa jugosa de color rosáceo intenso y sabor muy dulce similar al de la fresa.
Red beauty: es la variedad más temprana en aparecer en el mercado español. Tiene la piel de color vinoso, pulpa de color amarillo, carnosa y jugosa con un sabor bastante insípido, ligeramente acidulado.
Características:
Tamaño y peso: Su dimensión oscila en un diámetro aproximado de 7 centímetros y un peso de 65 gramos.
Color: La piel y la pulpa tienen un color uniforme e intenso, que en función de la variedad será amarillo, verde o rojo violáceo.
Sabor: Depende también de la variedad y éste va de ácido a dulce. Es característico el contraste entre la amarga piel y la pulpa dulce, lo que las hace exquisitas como ingrediente en diferentes platos.
Las ciruelas destinadas para el transporte y para la mesa, deben recogerse a mano, procurando que la cera blanquecina que las recubre (pruina) quede intacta.
Elección y conservación
Al comprar ciruelas hay que asegurarse de que sean firmes, no estén estropeadas y estén cubiertas de un ligero polvillo mate. La ciruela, una vez ha alcanzado su punto de madurez, no dura más de dos o tres días. Si se compran verdes, conviene dejarlas a temperatura ambiente para que maduren. Una vez en el hogar deben guardarse en el refrigerador durante pocos días.
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