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Publireportaje del Proveedor

El puro: un sofisticado pasatiempo
El gusto por un buen vino así como por un buen tabaco, es todo un arte. Es sabido que un buen puro se hace a mano utilizando sólo 100% tabaco (los puros enrollados a máquina con una tapa interior y/o envoltorio de tabaco homogeneizado no merecen generalmente fumarse).
El mejor puro del mundo, sin embargo, será aquél que usted prefiera fumar en esas grandes ocasiones, permitiéndole relajarse y saborear aquello que le proporciona el máximo placer.
Disfrutar un puro es un sofisticado pasatiempo. El verdadero entendido es refinado y disfruta sus puros sin molestar a las personas que le rodean.
El conocedor de puros no “fuma”, sino saborea, porque cada fumada debe ser una experiencia de intenso placer para el paladar. Saborear un puro debe constituir un acontecimiento, un momento de relajación y auténtico placer.
Para un aficionado experimentado, el precio no es un factor, su elección se basa en sus preferencias personales y en el tiempo que pueda gozar de todas las cualidades del puro en sus momentos de descanso.
La forma de cortar el extremo sellado del puro es lo que a fin de cuentas determina la calidad de la fumada, la delicadeza e intensidad del aroma, además de asegurar que el puro continúe encendido de una forma uniforme. El corte debe ser directamente proporcional al grosor del puro. El método que se elija para cortar debe proporcionar un corte limpio y lo suficientemente grande como para permitiruna buena fumada.
Al igual que un vino, un buen puro debe mantenerse en un ambiente que lo proteja de los siguientes factores:
- cambios de humedad - cambios de temperatura - luz - olores penetrantes 
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